El SaaS genérico ganó durante años. Eso está cambiando.
Durante años, comprar software fue más seguro que desarrollarlo. Y tenía sentido. ¿Para qué gastar seis meses desarrollando algo si puedes pagar una suscripción y tenerlo mañana? Esa lógica funcionó por mucho tiempo. Pero si eres dueño de una empresa o lideras operaciones, probablemente ya sabes que algo no cuadra.